¿Qué es un empaste de amalgama metálica?

La presencia de empastes de amalgama acompaña muchos episodios de intolerancias a sustancias químicas. Los empastes de este tipo contienen una mezcla de mercurio, plata, cobre, estaño, zinc y otros metales, algunos de ellos altamente tóxicos como el mercurio.

Los empastes de amalgama metálica eran muy empleados en el pasado y han sido poco a poco desplazados por los empastes de composite, mucho más estéticos. Sin embargo y a pesar de su toxicidad, su uso todavía es legal en numerosos países como España y muchas personas los mantienen en sus dentaduras durante toda su vida.

El mercurio es un veneno: puede causar múltiples problemas de salud, especialmente neurológicos e inmunológicos. Esta causa a menudo pasa desapercibida para los médicos y para los propios pacientes y sólo cuando se retira esta fuente de toxicidad el enfermo experimenta mejoría.

Esta es la situación legal de las amalgamas metálicas:

  • Noruega: las amalgamas dentales están prohibidas.
  • Unión Europea: desde julio de 2018 estará prohibido su uso en niños y menores de 15 años, así como en mujeres embarazadas y en periodo de lactancia. A partir de 2019 sólo se podrá utilizar si va encapsulado.
  • Alemania y varios estados de EE.UU.: existe obligación de informar previamente de los riesgos.
  • EE.UU.: se desaconseja su uso en niños, mujeres embarazadas o en edad fértil.

Ya en 1986 la A.D.A. (Asociación de Dentistas Americanos) comunicó que el mercurio es un metal tóxico, que se desprende en el cuerpo de los pacientes en forma de vapor tras realizar un estudio sobre la materia.

Harrison, en su libro “Principios de Medicina Interna” expone que el plomo y el mercurio son xenobióticos ajenos a nuestro organismo y capaces de ejercer efectos tóxicos en cualquier nivel de exposición.

Los comités científicos de la Unión Europea concluyeron en un informe de enero de 2009 que “aunque el mercurio de amagamas puede convertirse en metilmercurio y acumularse en el organismo, su nivel de acumulación está muy por debajo de los límites tolerables”. Tras la ratificación de la Convención de Minamata de 2013 sobre el uso del mercurio se trabaja en su retirada progresiva para conseguir la prohibición total alrededor del año 2030.

El odontólogo debe asegurar un protocolo de seguridad para retirar las amalgamas de mercurio. Si no lo hace el perjuicio para el paciente puede ser enorme, ya que durante el proceso los tóxicos son vaporizados y pueden ser inhalados fácilmente.