La verdad sobre la etiología del SFC/EM

Al hilo de la anterior noticia, parece que en el Reino Unido hay interés en desacreditar al movimiento que reivindica una mayor atención a los enfermos de Síndrome de Fatiga Crónica y más investigación para conocer la causa de su enfermedad. Y también parece que hay una regresión, una vuelta al discurso psicológico de la enfermedad. Lo cuenta Elena Navarro en la web de la Plataforma para la Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica y SSQM:

«Una vez publicado un estudio de más de 400 profesionales médicos sobre la adecuación de sustituir el nombre de SFC por Encefalomielitis Miálgica (ME), como antaño, extraña enormemente de pronto que sucedan estas agresiones. Parece que los ánimos se enervan contra ciertos sectores, esta vez sobre los que interpretan que el padecimiento no es fisiológico y sugieren que los activistas/extremistas han arremetido peligrosamente contra los defensores de la teoría psicológica. El llamar activistas/extremistas a estos defensores de la teoría fisiológica y compararlos con activistas/extremistas peligrosos en palabras del The Observer nos parece un atentado contra los enfermos que, pacíficamente esperan una solución a su enfermedad desde sus casas sin poder actuar».
Todo esto viene a que el influyente diario The Guardian ha publicado una información un tanto «criminalizadora» para los enfermos de SFC.
«La total extensión de la campaña de intimidación, ataques y amenazas de muerte efectuadas contra los científicos por activistas que se quejan de que los investigadores están suprimiendo la causa real del síndrome de fatiga crónica ha sido revelado hoy por el periódico THE OBSERVER. Según la policía, los militantes son considerados ser tan peligrosos e intransigentes como los extremistas de los derechos de los animales. Un investigador dijo al diario THE OBSERVER que una mujer que protestaba había entrado en una de las conferencias llevando un cuchillo. Otro científico tuvo que abandonar una colaboración con médicos americanos después de que corría el riesgo de que le disparasen mientras que a otro le dieron un puñetazo en la calle. Todos dijeron haber recibido amenazas de muerte y ataques vitriólicos.
Aparte, los activistas – quienes atacan a los científicos que sugieren que el síndrome no tiene ninguna clase de asociación psicológica – han bombardeado a los investigadores con peticiones de libre información, han efectuado rondas de queja a los comités éticos universitarios acerca del comportamiento de los científicos y han enviado cartas falsamente alegando que científicos, de manera individual, están pagados por empresas farmacéuticas y aseguradoras.
‘He publicado un estudio que no ha gustado a estos extremistas y fui sometida a una ola impresionante de horribles abusos’ dijo la profesa Myra McClure, directora de enfermedades infecciosas en el Imperial College de Londres. ‘Un hombre escribió que sentía placer imaginando que estaba viendo que yo me ahogaba. Enviaba tal mensaje cada día durante meses’.
El Síndrome de Fatiga Crónica conocido también como Encefalomielitis Miálgica (ME) es común y debilitante. Un informe reciente del British Medical Journal sugirió que al menos una de cada 250 personas en el Reino Unido lo padecen. Los pacientes, algunas veces, son incapaces de moverse y acaban postrados en la cama y ocasionalmente han de ser alimentados a través de un tubo. Durante más de 20 años los científicos han luchado para encontrar la causa y algunos de ellos señalando a razones fisiológicas, muy en particular con infecciones víricas mientras que otros han argumentado que hay involucrado problemas psicológicos.
Es el último grupo que ha sido objeto de los ataques extremistas. Los antagonistas odian cualquier sugerencia respecto a un componente psicológico e insisten que es debido a causas externas en particular, víricas. En el caso McClure, su ‘crimen’ fue publicar un documento indicando que estudios anteriores enlazando el síndrome al virus XMRV era falso y era resultado de contaminación de laboratorio. La reacción fue tan furiosa que tuvo que abandonar una colaboración con EE.UU. ya que fue avisada que podría recibir un disparo.