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Con el bullicio de sus dos hijos pequeños de fondo, María nos cuenta su historia de lucha contra unos químicos que, según sus palabras, la estaban destrozando. Ahora, con alimentación biológica, vacunas, suplementos o quelaciones su cuerpo “ha reacconado” para bien y se encuentra “muy bien y muy contenta”, y hasta puede viajar y dar paseos sin mascarilla,
Mi peregrinar de médico en médico comenzó a raíz de una extracción de amalgamas dentales. Hace siete años supe que las amalgamas dentales eran nocivas y decidí quitarme tres antes de quedarme embarazada de mi segundo hijo. ¿Quién podía imaginar que, a partir de entonces, mi vida cambiaría? Empecé a sentirme mal: lumbalgias, vértigos, vaginitis gestante, etc. Un sinfín de síntomas que no podían relacionarse, hasta descubrir por una analítica que mis niveles de mercurio eran altos. Di a luz y, a partir del quinto mes de mi hijo, empecé a sentirme fatal: cansancio, tristeza, nervios, etc. No podía con mi cuerpo, llegué a Psiquiatría, fui medicada con todo tipo de ansiolíticos, pero no mejoraba. Finalmente, llegó el diagnóstico: era SFC (síndrome de fatiga crónica). Más tarde llegó la fibromialgia y, finalmente, la SQM (sensibilidad química múltiple).
Durante estos años, he pasado por un sinfín de penurias. Psicológicamente te destrozan diciéndote que no tienes nada, que necesitas un psiquiatra, etc. Pero tú sigues sintiendo que tu cuerpo no responde. Llegué a tomar 15 pastillas diarias, antibióticos durante un año y, en vez de mejorar, acabé empeorando.
En seguida encontré la Fundación Alborada, aunque el médico de aquí me recomendó que no fuera. Pero fui y eso que, de primeras, no pensaba ni quedarme. Gracias a Dios vi a Mari Carmen [Sánchez, colaboradora de la fundación y afectada de SQM en franca mejoría] y me quedé, porque ahora estoy muy bien y muy contenta. De no poder abrir la puerta de casa [he pasado] a ir a Madrid y poder entrar a sitios sin mascarilla. Tengo que tener cuidado porque me siguen afectando muchas cosas (según qué productos, tengo muchos síntomas y me afectan más o menos), pero se ha hecho bastante más grande la burbuja y estoy muy contenta.
Llevo año y medio en tratamiento. Empecé en julio de 2010 con tres vacunas; he hecho una quelación y ahora voy para la siguiente. Desde que empecé a tomar los suplementos y me puse en tratamiento se me reguló todo, empecé a ir bien al baño, empecé a dormir mejor, mi cuerpo empezó a reaccionar. Nos compramos también la sauna Fotón, que te ayuda a desintoxicar. Ahora, me puede decir el médico lo que quiera, yo sé que la medicina convencional tapa síntomas y quiere enfermos crónicos, no quiere curar a la gente.
Para mí, la enfermedad ha sido un regalo, porque me estaban destrozando. Ahora, he vuelto a nacer porque estoy comiendo ecológico y sano, no me intoxico con medicamentos que no debía tomar, estoy menos cansada, puedo hacer más cosas, mis hijos están protegidos y estoy en buenas manos, porque no todo el mundo tiene el control que llevo yo, con las analíticas que me hago
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