|
Mi historia comienza en el año 2003, cuando obtengo varias bajas laborales por tendinitis en los hombros. En los años sucesivos me atosigarían otras bajas por colon irritable, fatiga, tiroiditis superagudas, dolores musculares, gastritis atrófica y un largo etcétera que me condujo entre otras cosas a la depresión. Ello supone deambular por todas las consultas médicas y de especialistas que me prometían que, si bien no me curarían, al menos no me quedaría en silla de ruedas. Después de año y medio de baja por depresión, fuertes dolores y medicamentos -en su mayoría, tóxicos- que no me solucionaban nada, decidí probar con la medicina alternativa a la farmacopea actual.
Considero que he acertado. Llegado un punto en que no avanzaba ya más, aunque he recuperado un 60% de las funciones que había perdido, tengo la convicción que me libraré de todos mis achaques.
Yo no estaba tan enferma como otras personas, he hecho muchas terapias que me ayudaron muchísimo a ir adelante. Decidí acudir a tratarme con medicina ambiental en la Fundación Alborada. Empecé el tratameinto en marzo de 2011. Me estoy poniendo vacunas, y muchos complementos para reforzar mis sistemas, y me encuentro mucho mejor. Bueno, ahora me estoy haciendo una quelación, porque tengo mucho mercurio en mi cuerpo, y estoy un poco más “choff”, más nerviosa, con más ansiedad, me pica todo, tengo más dolores, pero sé que eso es normal, y tengo una calidad de vida mucho mayor. Hay días que estoy muy bien y otros no tanto, pero es por la quelación (por ejemplo, hoy, que me estoy tomando el quelante). Pero decidí en su momento que quería hacerme la quelación para ver si llegaba al final de este deambular por ahí.
Lo que me gustaría sobre todo es concienciar a la gente. A veces explico “esto es tóxico, esto también” y les da lo mismo, es luchar a veces contra el viento. Me da mucha pena porque yo lo he pasado muy mal [por culpa de los tóxicos eivtables] y, al ver que estoy tan mejorada, encuentro cada día fuerzas para seguir luchando.
|