|
Si echo la vista atrás, yo creo que tengo problemas de verdad [de salud] desde pequeña y luego, desde los 25 años, mucho más. Yo, para nada identificaba esos problemas con la sensibilidad química múltiple, pero sí que he tenido muchas intolerancias.
Llevo un año en tratamiento. Mi tratamiento consiste en vacunas, suplementos nutricionales y alimentación biológica. En cuestión de tolerar químicos estoy mejor, pero esto es un tratamiento muy largo y agotador y me encuentro muy cansada.
Salgo muy poco a la calle pero mantengo una vida normalizada porque continúo trabajando; soy de las pocas personas [con SQM] que pueden trabajar, no sé si porque soy muy bruta o por otra razón. Aunque estoy una media de 18 horas diarias en reposo -porque no doy para más- yo me he dicho “voy a trabajar” y voy a seguir trabajando mientras pueda.
Vivo en Madrid capital. De momento no me he planteado irme a vivir a otro sitio porque sigo pensando que me tengo que curar y hacer frente a la enfermedad donde estoy, creo que a salvo no estás en ningún sitio. He intentado vivir en medio del campo, en el chalet de mi hermana, con un único chalet [vecino] y a bastante distancia y tampoco funcionó. Un día, encendí la chimenea y tuve que salir corriendo, con lo cual te planteas que todo da igual, que no estás a salvo en ningún sitio.
Esto es un auténtico submundo. Tienes que tener a alguien a tu alrededor que no sólo esté contigo sino que te apoye totalmente y quiera aceptar tu enfermedad. Pero nadie se quiere desprender de su vida, aunque sea un cacho de papel. Muchos piensan que haces lo que te da la gana porque un día estás bien y otro estás mal. Yo llevo un radar y digo “esto sí, y esto no”. Puedo andar un rato por la calle y, de pronto, pasa alguien a tu lado y no puedo estar ahí y tengo que cruzar de acera, y los otros piensan “estás loca”.
|