|
Hace siete años supe que las amalgamas dentales eran nocivas, decidí quitarme tres amalgamas antes de quedarme embarazada de mi segundo hijo. A partir de entonces empecé a sentirme mal: lumbalgias, vértigos, vaginitis gestante, etc. Un sinfín de síntomas que no podían relacionarse, hasta descubrir por una analítica que mis niveles de mercurio eran altos. Di a luz y, a partir del quinto mes de tener a mi hijo, empecé a sentirme fatal: cansancio, tristeza, nervios, etc. No podía con mi cuerpo, llegué a Psiquiatría, fui medicada con todo tipo de ansiolíticos, pero no mejoraba la situación. Finalmente, llegó el diagnóstico, era SFC (síndrome de fatiga crónica), más tarde llegó la fibromialgia y, finalmente, la SQM (sensibilidad química múltiple).
Durante estos años, he pasado por un sinfín de penurias. Psicológicamente te destrozan diciéndote que no tienes nada, que necesitas un psiquiatra, etc. Pero tú sigues sintiendo que tu cuerpo no responde. Llegué a tomar 15 pastillas diarias, antibióticos durante un año y, en vez de mejorar, acabé empeorando.
Empecé a notar que no toleraba ciertos olores, pero, un día, mi cuerpo no aguantó más: limpié el baño con Viakal y no pude más, en un mes caí en picado, ya no podía salir de casa. Hasta la comida me sentaba fatal. Sin embargo, encontré la Fundación Alborada en la web. Realmente, ha sido mi salvación, estoy supercontenta, he mejorado un montón de la fatiga crónica y la fibromialgia, no tomo medicación química.
Desde entonces, y gracias a las vacunas y suplementos que me facilitan en la Fundación, he vuelto a tener una esperanza, puedo empezar a vivir un poco. El tratamiento me ha dado calidad de vida y mucha esperanza, ahora sé que funciona. ¡Funciona! Gracias a él, cada día estoy mejor ¡Cuántas dudas tuve al venir por primera vez a la Fundación! Escuché opiniones diversas que me confundieron, pero no me arrepiento y ojalá este tratamiento pudiera estar al alcance de mucha gente, porque nadie merece estar sufriendo por una enfermedad. Yo pido que las autoridades sanitarias nos escuchen y hagan algo por facilitarnos las cosas, que podamos tener los sueros que tanta falta nos hacen para desintoxicarnos. Yo he tenido mucha suerte de encontrar a la doctora Pilar Muñoz-Calero y su equipo, que tanto me han ayudado. Cada día tolero más los olores, tengo menos reacciones y me encuentro mejor, tanto psicológicamente como físicamente.
Deseo que esta carta donde cuento mi historia pueda servir para que las personas enfermas de SQM, SFC y Fibromialgia no pierdan la esperanza, ya que en España tenemos tratamiento y puedo decir de todo corazón que ¡funciona!
|
Comentarios