|
Empecé a tener problemas hace unos tres años. Me casé y me fui a casa de mi marido, en Galilea (La Rioja), un pueblo de 250 ó 300 habitantes, pero esa casa era una especie de bodega. Empecé a limpiar, a recoger, a pintar, y a los seis meses empecé a sentirme mal, y al año, peor, cada vez peor, hasta que tuve que irme de allí y volver a mi pueblo (Rincón de Soto), a casa de mi madre. Además, yo trabajaba en el sector de limpiezas, y continué trabajando durante un año y siete meses
El caso era que, cada vez que iba a la casa de Galilea, yo me ponía mala al cabo de dos horas, una hora, cada vez más pronto, y al final era ponerme mala nada más abrir la puerta y me tenía que ir a Urgencias. ¿Qué había en esa casa? Sobre todo, humedades y hongos, es una casa que fue matadero, calabozo y escuela, y siempre ha tenido mala ventilación. Abajo había un sótano ciego, y aún hoy, después de arreglarla mucho, puedo estar tres o cuatro horas y luego tengo problemas dos o tres días…
Cuando peor estaba me ponía inflamada, luego sufría una tos constante que nunca se quitaba. Me pinchaban Urbason, me ponían el oxígeno y ya está. Los médicos me veían inflamada, con la lengua hinchada, mal, y me decían: “Se corresponde con una alergia, pero no es una alergia”, y de ahí no los sacaba. Veían que había “algo”, pero lo trataban como una alergia. Yo mejoraba, pero nunca me decían concretamente qué era ni hacia dónde podía ir.
El problema iba a peor y peor. Estuve mucho tiempo haciéndome pruebas médicas por el Seguro [la Seguridad Social], pero todas me salían “normal”, “negativas”, “no tenía nada”, “es psicológico”, a pesar de que tenía los síntomas que tenía, así es que dejé de hacerme pruebas. Luego, empecé a rotar por médicos particulares, y hubo un neumólogo, en Logroño, al que fui con todos los informes y le expliqué que, cada vez que iba a esa casa o cada vez que entraba en contacto con un perfume o con algo de origen químico no podía respirar, me ahogaba y tenía que estar constantemente en Urgencias. Con esa explicación me dijo: “Sé lo que tienes, es Sensibilidad Química Múltiple, pero yo no te puedo tratar, no te puedo ayudar”. Me vine a casa, llamé a una sobrina y por Internet me buscó la Fundación Alborada.
Esto fue hace aproximadamente un año. Fui allí [a Brunete], me diagnosticaron, me hicieron las vacunas y empecé el tratamiento hará seis meses y he mejorado muchísimo, todo lo que yo no me esperaba mejorar. Antes no podía salir a la calle, no podía estar con nadie. Tengo una sobrina de seis años ahora y, cuando tenía tres o cuatro añitos, me miraba a la cara y decía: “Tata, tienes sangre en los ojos, límpiate la sangre que no vas a ver”, porque los tenía literalmente con sangre. A casa dejó de venir todo el mundo, llamaba gente a la puerta y salía mi madre a atenderlos (porque mi madre siempre ha estado conmigo y lleva el protocolo [de SQM] y era la única que podía acercarse a mí) y les decía que tenían que ponerse al otro lado de la calle...
Mi recuperación ha sido abismal y ha sido en cinco o seis meses. Insisto mucho en que hay tratamiento. A mí me decían que no había tratamiento, que no podía hacer otra cosa que encerrarme y esperar lo que tuviese que ocurrir, y no es cierto. La gente debe saber que hay tratamiento, aunque no sea por la Seguridad Social, que se mejora, que se llega a hacer una vida plena porque yo la estoy empezando a hacer, y yo pienso que, en mi caso, puedo llegar incluso a curarme.
|
Comentarios
Comunicarte que secretismo ninguno, en esta misma página web, en la sección Área médica, tienes documentación exhaustiva sobre lo que nos comentas. Por teléfono o en visita presencial a la consulta se da a los pacientes previamente toda la información que necesiten sobre ello, sólo tienes que llamar.
Un saludo cordial.
Cito a María:
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.