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“Verdaderamente sientes miedo de que todos se te echenencima al tratarse de un mito como son las vacunas. Pero un hijo es muy importante y te da fuerzas para enfrentarte a todos y hacer valer nuestros derechos. Las vidas arruinadas de ellos y de toda la familia te rebelan y ante todo buscas justicia”, quien así se expresa es Ana Medina, fundadora de la Asociación Vencer el Autismo y Trastornos del Desarrollo (A.V.A.) y madre deljoven Víctor Bermejo Medina, autista tras ser vacunado con preparados que contenían el conservante elaborado de base de mercurio Timerosal. Como tantos niños ese septiembre de 1987, Víctor fue vacunado en las fechas correspondientes de difteria, tétanos, tosferina, polio, sarampión, paperas y rubéola, dentro de los dos primeros años de vida. Ya con las primeras dosis, según los informes médicos firmados por Xavier Uriarte y Joan Mora, presentó ausencia, tristeza y espasmo intestinal. Este fenómeno se repitió siempre después de cada una de las sucesivas vacunaciones que recibió. “El tiempo transcurrido de doce días entre la primera vacunación y la ausencia hace pensar, según los algoritmos de Karch-Lassagna, en una relación causa-efecto definida. Esto quiere decir que hay que considerar las vacunas recibidas dentro de las posibles causas del autismo”, concluye la valoración etiológica de este muchacho.
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