Mujeres víctimas de pesticidas

Entre las víctimas de pesticidas encontramos un colectivo especialmente desfavorecido: el de las mujeres que se han visto expuestas a plaguicidas en la agricultura, la limpieza, la jardinería u otras actividades, incluyendo el desempeño de tareas domésticas.

Por ese motivo, la Fundación Alborada en colaboración con Pesticide Action Network Europe, la Fundación Vivo Sano y la Cátedra Patología y Medio Ambiente de la Universidad Complutense de Madrid organizaron con motivo de la Semana sin Pesticidas un acto dedicado al problema de las mujeres víctimas de pesticidas.

Tuvo lugar el 7 de mayo a las 18 h. en la Oficina del Parlamento Europeo en Madrid y reunió a representantes del mundo de la medicina, la investigación, la política, el periodismo y, por supuesto, a las víctimas.

Las conclusiones de la mesa redonda

El acto fue abierto por Ruth Echeverría, de la Fundación Alborada, quien presentó las iniciativas actuales que buscan la reducción de la exposición ciudadana a sustancias como pesticidas y disruptores endocrinos. Entre ellas, destacan las campañas Mi ciudad cuida mis hormonas de la Fundación Alborada y Pesticide Free Towns de Pesticide Action Network Europe, en las que se trabaja a nivel municipal y que cada vez cuentan con más localidades adheridas en España y en toda Europa. Ver presentación de Ruth Echeverría.

Florent Marcellesi, eurodiputado de Equo en el Grupo Los Verdes/ALE del Parlamento Europeo, fue la persona encargada de moderar la mesa redonda y de presentar el libro “Pesticidas, un escándalo sanitario”, una publicación del Grupo Los Verdes traducida al español por la Fundación Alborada. Este libro, que ya está disponible para su descarga gratuita, refleja el fruto de la iniciativa del eurodiputado francés José Bové, quien hace años consideró una prioridad dar voz a las víctimas de pesticidas implicando a otros compañeros de su grupo y a ONGs y colectivos de víctimas.

Las víctimas hablan

El colectivo de enfermas de endometriosis estuvo representado a través de Irene Aterido, socia fundadora de Endomadrid, quien explicó las dificultades que encuentran las mujeres que padecen esta enfermedad y la incomprensión de la sociedad y de los profesionales de la salud ante una patología que se relaciona con exposición a pesticidas.

Además, se leyó el testimonio de Esther, una víctima de Tenerife que no pudo acudir en persona debido a su estado de salud tras haber trabajado varios años en los invernaderos. Con sus palabras compartió con los asistentes la dureza de las consecuencias de una exposición aguda a un plaguicida que sufrió su marido, quien tras su inhalación padeció melanoma ocular, Parkinson, cáncer de hígado y finalmente una metástasis en todo el cuerpo que acabó con su vida. Además, comentó las condiciones en que se aplicaban los productos en los invernaderos, apenas una hora antes del inicio de la jornada laboral de los trabajadores y sin respetar situaciones como un embarazo.

Los especialistas coinciden: la solución es la alimentación ecológica

En palabras de Pilar Galindo, vocal de la junta directiva de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, “nosotras somos más vulnerables a los pesticidas que los hombres tanto si trabajamos expuestas a ellos como si los respiramos o los ingerimos en el agua y los alimentos. La mayor vulnerabilidad procede de tener más células grasas que los hombres, y de ser las cuidadoras y, por tanto, ocuparnos de la alimentación y la salud de niños, mayores y personas dependientes”. Ver presentación de Pilar Galindo.

La investigadora de la Universidad de Granada, Marieta Fernández, centró su intervención en el cáncer de mama, por ser una patología que aumenta cada año en prevalencia y que cada vez se presenta en mujeres más jóvenes y con tumores más agresivos. “Hace años el cáncer de mama era propio de mujeres menopáusicas, mayores de 50 años, pero ahora cada vez vemos más chicas de 25-30 años y en ellas, además, los tumores son más agresivos”, aseguró. Marieta Fernández explicó que se ha comprobado, al analizar tejido mamario de mujeres enfermas, que todas tienen un nivel de pesticidas superior al de las mujeres sanas. Ver presentación de Marieta Fernández.

Según esta experta, es muy probable que el origen de este tumor sea muy antiguo, ya que la exposición de riesgo pudo producirse incluso en el útero materno. En ese sentido puso sobre la mesa una investigación que se hizo en California con mujeres que tenían unos niveles más altos de DDT cuando estaban embarazadas en la que se vio que sus hijas, décadas después, tenían más prevalencia de cáncer de mama.

La doctora y presidenta de la Fundación Alborada y codirectora de la Cátedra Extraordinaria Patología y Medio Ambiente de la UCM, Pilar Muñoz-Calero mostró su preocupación por la contaminación química por pesticidas que se da en etapas muy sensibles del desarrollo, ya desde antes de nacer y posteriormente, en la infancia. Niños de cinco, siete u ocho años pueden tener niveles preocupantes de químicos. Ver presentación de Pilar Muñoz-Calero.

El nivel de evidencia científica existente debería justificar, en opinión de los participantes, que se aplicase el Principio de Precaución y que se adopten medidas para proteger a la población. El periodista Carlos de Prada y portavoz de la campaña Hogar sin tóxicos de la Fundación Vivo Sano, recomendó la alimentación ecológica como la mejor forma de reducir tal exposición, algo que puede ser especialmente positivo en el caso de los residuos de pesticidas disruptores endocrinos ya que es muy difícil poder establecer un umbral seguro para estas sustancias por baja que sea la concentración. En ese sentido mostró su preocupación por el hecho de que al evaluar el riesgo de los pesticidas se haga examinando cada sustancia individualmente pero no el “efecto cóctel” que pueden generar los 14 pesticidas presentes al mismo tiempo en una manzana o una fresa.

 

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