Materiales médicos más seguros

 

Los materiales empleados en la asistencia médica de distintas especialidades incluyendo la odontología pueden presentar componentes que suponen un riesgo para la salud. Estos son algunos que merecen una mención especial:

Empastes de amalgamas metálicas

Las amalgamas metálicas que todavía se emplean en algunos empastes contienen mercurio, plata, estaño, zinc y otros metales. Algunos de ellos, como el mercurio, son altamente tóxicos. Aunque la Unión Europea ya está trabajando en su retirada progresiva, todavía se usa en las amalgamas. A partir de julio de 2018 se prohíbe su uso en menores de 15 años y mujeres embarazadas y en periodo de lactancia. Conoce más sobre las amalgamas metálicas y el protocolo para su retirada.

La alternativa a estos empastes son los de composite, aunque debe vigilarse que estén libres de bisfenol A u otros compuestos de riesgo.

Bisfenol A (BPA)

 

El bisfenol A (BPA) es un reconocido disruptor endocrino capaz de alterar el sistema hormonal y de esta manera causar múltiples enfermedades. Los disruptores endocrinos se relacionan con el desarrollo de cáncer de mama y próstata, infertilidad, diabetes, autismo y otras patologías.

Se emplea habitualmente en plásticos y recubrimientos que están en contacto con alimentos y sólo está prohibido en biberones y productos infantiles. Se puede encontrar en el composite empleado para los empastes, por lo que es importante buscar productos libres de bisfenol A. En el entorno hospitalario general está presente en tubos y bolsas, incubadoras, máquinas de hemodiálisis y un largo etcétera.

 

Dietilhexil ftalato (DEHP)

El dietilhexil ftalato (DEHP) es uno de los ftalatos más peligrosos por su carácter de disruptor endocrino. Como tal, está relacionado con enfermedades como cáncer hormonodependiente (mama, próstata, endometrio, etc.), autismo, infertilidad, obesidad y diabetes…

Se emplea como plastificante para dar flexibilidad y lo encontramos con frecuencia como parte del PVC, por lo que es muy utilizado en materiales médicos como tubos, bolsas y plásticos en general. El DEHP migra fácilmente del plástico a los líquidos que contiene y a los tejidos (especialmente las mucosas) con los que está en contacto. Muchos fabricantes ya ofrecen una versión libre de DEHP de sus productos.

 

 

Retardantes de llama

Los retardantes de llama son compuestos que contienen bromo o cloro, persistentes y que se acumulan en el medio ambiente y en órganos y fluidos. Se relacionan con cáncer hepático, alteraciones del sistema inmune, alteraciones tiroideas, problemas de hígado y riñones, etc.

Se usan para reducir el riesgo de incendio y se encuentran principalmente recubriendo mobiliario como colchones, almohadas, mesas de examen acolchadas, cortinas, alfombras, pinturas y dispositivos de monitorización.

Consulta la web de nuestra iniciativa IRDES (Iniciativa para la Reducción de los Disruptores Endocrinos en la Sanidad) si deseas saber más sobre qué materiales deben evitarse y qué alternativas existen.

La Fundación Alborada es miembro de la organización internacional Health Care Without Harm que trabaja por la transformación del sector de la salud hacia un sistema responsable medioambientalmente, respetuoso con la salud del paciente y solidario.

El Hospital de Día de la Fundación Alborada forma parte de la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables, una comunidad mundial de hospitales, sistemas de salud y organizaciones profesionales y académicas que buscan reducir su huella ecológica y promover la salud ambiental pública.