Electrohipersensibilidad

La Electrohipersensibilidad (EHS) forma parte de las nuevas enfermedades surgidas en el seno de las sociedades desarrolladas. Se trata de una enfermedad provocada por la exposición a campos electromagnéticos.

Ante la presencia de estos campos, que pueden ser de distinta índole, el afectado presenta un conjunto de síntomas como dolor de cabeza, cansancio crónico, taquicardias, dificultad para dormir, incapacidad de concentrarse. Normalmente estos síntomas desaparecen al alejarse de la fuente de la radiación.

Incidencia

Según las últimas estimaciones para las sociedades modernas la población electrosensible oscila ya entre el 3 y el 5%, lo que eleva a unos 13 millones el número de personas que sufren esta enfermedad.

Actualmente está ampliamente demostrado que los campos electromagnéticos interfieren los procesos biológicos de todos los seres vivos. El número de investigaciones científicas en dosis atérmicas que lo prueban es inmenso. En la actualidad, las investigaciones sobre efectos biológicos de los campos electromagnéticos han dado más de 25.000 publicaciones científicas, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

Según los resultados de estos estudios, cualquier fuente emisora de campos electromagnéticos desde bajas frecuencias de líneas eléctricas, transformadores, ordenadores, aparatos eléctricos, etc., a las altas frecuencias de la telefonía móvil, wifi, teléfonos móviles e inalámbricos, etc., puede provocar reacciones orgánicas anómalas de gran repercusión en la persona expuesta, desde malestar general, cambios de comportamiento (depresión, ansiedad, pérdida de memoria, incapacidad para concentrarse…), fatiga crónica, insomnio, fibromialgia, vértigo, náusea, dolores de cabeza, fatiga, presión en el pecho, zumbidos en los oídos, etc.

¿A quién afecta?

Afecta sobre todo a personas con el sistema inmunitario debilitado o en fase de desarrollo, como ancianos, enfermos o niños, aunque cualquier persona con buen estado de salud puede llegar a padecerla si su exposición a las radiaciones se hace intensa y prolongada.

El diagnóstico de esta enfermedad es un diagnóstico clínico.

 

Historia de la Electrohipersensibilidad

Desde los años cuarenta del siglo pasado se conoce en el ámbito médico la influencia en la salud de determinadas radiaciones no-ionizantes, pero es en las últimas décadas, especialmente desde el despliegue de la gigantesca red de antenas de telefonía móvil, que esta enfermedad silenciada ha llegado a cotas pandémicas.

Desde la aparición de los primeros ordenadores, muchos usuarios sufrieron síntomas anómalos durante su uso y posteriormente. En principio se calificó como un suceso psicológico. Pero pronto se descartó esta hipótesis y se comprobó que un porcentaje de los usuarios padecían una especial reacción nociva que tenía unos mismos síntomas aunque fuesen diversos y se les manifestasen unos u otros individualmente. Inicialmente se comprobaron una serie de sensaciones relacionadas con calor, irritación y sarpullido en el rostro, así como cosquilleo, picores o pinchazos en la piel, sequedad e irritación ocular y las vías respiratorias, dificultad para concentrarse, vértigo, pérdida de memoria y de la orientación, dolores de cabeza, náuseas, fatiga, dolores musculares y articulares, alteraciones cardiacas, síntomas de gripe, sin padecer gripe, etc.

A los afectados por las líneas eléctricas y los transformadores, se fueron uniendo los usuarios de electrodomésticos y nuevas tecnologías, hasta que llegó la gota que colmó el vaso y desencadenó el estallido generalizado de la enfermedad silenciada en el ámbito mundial: la telefonía móvil, y a continuación todas las tecnologías inalámbricas: teléfonos inalámbricos, wifi, etc.

 

¿Qué significa ser electrosensible?

La electrohipersensibilidad es un síntoma de advertencia de que un organismo está llegando al límite de su tolerancia, y que cada vez más personas desarrollan tras un tiempo de exposición a las radiaciones. Sin embargo, otras personas no presentan una sintomatología tan aguda, pero eso no quiere decir que no puedan desarrollar una grave enfermedad como cáncer y muchas otras, tal como iremos viendo, aunque no haya habido síntomas previos.

Sin embargo, aún en la actualidad, tras muchos años de verificación dentro del ámbito de la medicina científica, muchos médicos aún no están familiarizados con la sintomatología de los afectados por los campos electromagnéticos. Esto es debido a la falta de información y al oscurantismo mediático y normativo existente en todo lo relacionado con las radiaciones y sus efectos sobre la salud.

De esta forma, las verdaderas causas que llevan a muchos pacientes a las consultas acaban siendo diagnosticadas erróneamente: “hipocondriacos” y “neuróticos” son algunos de los calificativos de aquellos que padecen una enfermedad puramente orgánica, reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, durante la reunión de la OMS en Ginebra, que se celebró el 13 de mayo de 2011, se creó un subcomité para discutir sobre la sensibilidad química múltiple y la electrosensibilidad, situando a estas dos patologías dentro de la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD).

Buena parte de estos síntomas están relacionados, tal como indica un buen número de investigaciones científicas, con una exposición a campos de extremada baja frecuencia y de alta frecuencia, que puede provocar el desencadenamiento o la acentuación de alteraciones en la conducta y síntomas depresivos, estados en los que se encuentran trastocados los ciclos de melatonina y de serotonina.

La modificación de los niveles hormonales de melatonina —provocada por la inhibición de esta hormona ante la exposición a campos electromagnéticos— puede causar, en un principio, trastornos en el sueño, así como también puede ser origen de estados depresivos o desórdenes afectivos. Asimismo, conlleva una reducción de la capacidad intelectual y de trabajo, provocando estrés, ansiedad, fatiga y, en general, trastornos neurológicos y psicológicos que conllevan un elevado riesgo de suicidio, así como enfermedades psicosomáticas como son la úlcera gástrica y ciertas disfunciones sexuales. Asimismo, estas perturbaciones de la glándula pineal se asocian con enfermedades como el cáncer.

La electrohipersensibilidad está estrechamente relacionada con la Sensibilidad Química. Una gran parte de las personas que padecen este síndrome también padecen Sensibilida Química y viceversa.

Fuente:

Fundación Vivosano

Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética